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El 95% de los pasados siete u ocho meses en Brasil, Cho y yo no hemos visto muchas carreteras. No hemos ni siquiera visto algunos caminos. Nuestra rutinal normal era hacer una rotación cada media hora para cambiar turnos y estar al frente con el machete en mano cortando y abriendo camino: la línea de menor resistencia a traves de los árboles.

Mono gritón rojo
La mayoría de locales viaja por las áreas remotas de Amazonas por bote - la gran cadena de ríos lo hace la manera obvia de viajar. Desafortunadamente eso no funciona para nuestro pequeño absurdo compromiso de caminar la longitud total del río amazonas. Así que, como en la villa de cazadores, con una antorcha, más peso en nuestros hombros, nos vamos hacia los árboles y hacemos nuestro propio camino a través de la densa selva. Desde el borde con Colombia en Mayo del 2009 hemos logrado siete kilómetros al día, de esta forma.
Pero el Amazonas está cambiando mientras nos acercamos a la desembocadura. Por las próximas dos semanas las líneas de menos resistencia para Cho y para mí son las carreteras entrando y saliendo de Manaus. Se siente extraño caminar en Crocs en suave asfalto mientras puedes escuchar todavía las tropas de monos gritones, haciendo tanta bulla desde los lados del camino.

Ed Stafford y Cho Sanchez caminando en la BR319, Amazonas Brasil
Empezamos a caminar ayer nuevamente luego de un descanso e hicimos 38 kilómetros. Duros como tablas continuamos hoy día- la ventaja de esta surreal línea de civilización es que estamos haciendo grandes avances hacia el Atlántico - y a casa.
Ed





